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Escuela Yermo y Parres

La Escuela Yermo y Parres tiene 64 años brindando un servicio educativo integral a través de un sistema de gestión de calidad y mejora continua para los niveles de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Licenciatura en Educación Primaria.


Primaria


Secundaria


Bachillerato y Escuela Normal en Educación Primaria


La comunidad educativa yermista se distingue por formar mentes y corazones.

Primaria

Únete a nuestra familia educativa.
238. Con la obra educativa, la familia forma al hombre en la plenitud de su dignidad, según todas sus dimensiones, comprendida la social. La familia constituye « una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad ». Cumpliendo con su misión educativa, la familia contribuye al bien común y constituye la primera escuela de virtudes sociales, de la que todas las sociedades tienen necesidad. La familia ayuda a que las personas desarrollen su libertad y su responsabilidad, premisas indispensables para asumir cualquier tarea en la sociedad. Además, con la educación se comunican algunos valores fundamentales, que deben ser asimilados por cada persona, necesarios para ser ciudadanos libres, honestos y responsables. (Compendio DSI)

Secundaria

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239. La familia tiene una función original e insustituible en la educación de los hijos. El amor de los padres, que se pone al servicio de los hijos para ayudarles a extraer de ellos («e-ducere») lo mejor de sí mismos, encuentra su plena realización precisamente en la tarea educativa: « El amor de los padres se transforma de fuente en alma y, por consiguiente, en norma que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor ».
El derecho y el deber de los padres a la educación de la prole se debe considerar « como esencial, relacionado como está con la transmisión de la vida humana; como original y primario, respecto al deber educativo de los demás, por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre padres e hijos; como insustituible e inalienable, y... por consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros ». Los padres tiene el derecho y el deber de impartir una educación religiosa y una formación moral a sus hijos: derecho que no puede ser cancelado por el Estado, antes bien, debe ser respetado y promovido. Es un deber primario, que la familia no puede descuidar o delegar. (Compendio DSI)

Bachillerato

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240. Los padres son los primeros, pero no los únicos, educadores de sus hijos. Corresponde a ellos, por tanto, ejercer con sentido de responsabilidad, la labor educativa en estrecha y vigilante colaboración con los organismos civiles y eclesiales: « La misma dimensión comunitaria, civil y eclesial, del hombre exige y conduce a una acción más amplia y articulada, fruto de la colaboración ordenada de las diversas fuerzas educativas. Éstas son necesarias, aunque cada una puede y debe intervenir con su competencia y con su contribución propias ». Los padres tienen el derecho a elegir los instrumentos formativos conformes a sus propias convicciones y a buscar los medios que puedan ayudarles mejor en su misión educativa, incluso en el ámbito espiritual y religioso. Las autoridades públicas tienen la obligación de garantizar este derecho y de asegurar las condiciones concretas que permitan su ejercicio. En este contexto, se sitúa el tema de la colaboración entre familia e institución escolar. (Compendio DSI)

Licenciatura

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241. Los padres tienen el derecho de fundar y sostener instituciones educativas. Por su parte, las autoridades públicas deben cuidar que « las subvenciones estatales se repartan de tal manera que los padres sean verdaderamente libres para ejercer su derecho, sin tener que soportar cargas injustas. Los padres no deben soportar, directa o indirectamente, aquellas cargas suplementarias que impiden o limitan injustamente el ejercicio de esta libertad ». Ha de considerarse una injusticia el rechazo de apoyo económico público a las escuelas no estatales que tengan necesidad de él y ofrezcan un servicio a la sociedad civil: « Cuando el Estado reivindica el monopolio escolar, va más allá de sus derechos y conculca la justicia... El Estado no puede, sin cometer injusticia, limitarse a tolerar las escuelas llamadas privadas. Éstas presentan un servicio público y tienen, por consiguiente, el derecho a ser ayudadas económicamente ». 242 La familia tiene la responsabilidad de ofrecer una educación integral. En efecto, la verdadera educación « se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro y en cuyas responsabilidades participará cuando llegue a ser adulto ». Esta integridad queda asegurada cuando —con el testimonio de vida y con la palabra— se educa a los hijos al diálogo, al encuentro, a la sociabilidad, a la legalidad, a la solidaridad y a la paz, mediante el cultivo de las virtudes fundamentales de la justicia y de la caridad. En la educación de los hijos, las funciones materna y paterna son igualmente necesarias.552 Por lo tanto, los padres deben obrar siempre conjuntamente. Ejercerán la autoridad con respeto y delicadeza, pero también con firmeza y vigor: debe ser una autoridad creíble, coherente, sabia y siempre orientada al bien integral de los hijos. (Compendio DSI)


Nuestras Alianzas

  • 242. La familia tiene la responsabilidad de ofrecer una educación integral. En efecto, la verdadera educación « se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro y en cuyas responsabilidades participará cuando llegue a ser adulto ». Esta integridad queda asegurada cuando —con el testimonio de vida y con la palabra— se educa a los hijos al diálogo, al encuentro, a la sociabilidad, a la legalidad, a la solidaridad y a la paz, mediante el cultivo de las virtudes fundamentales de la justicia y de la caridad. En la educación de los hijos, las funciones materna y paterna son igualmente necesarias. Por lo tanto, los padres deben obrar siempre conjuntamente. Ejercerán la autoridad con respeto y delicadeza, pero también con firmeza y vigor: debe ser una autoridad creíble, coherente, sabia y siempre orientada al bien integral de los hijos. (Compendio DSI).

    Los Alumnos son el sujeto primordial de toda la actividad educativa, encontrándose en proceso de madurez y formación, se promueve en ellos su propia acción autodidacta y creativa, obteniendo en lo futuro ser útiles para sí mismos, para sus familias y para la sociedad en que habrán de vivir y todo lo que sirva para su salvación. Para tal efecto deberán desarrollar los siguientes rasgos:

    • Reconocen la propia dignidad como hijos de Dios.
    • Aman a Dios y al prójimo, teniendo actitudes de interioridad, gratitud y coherencia entre fe y vida.
    • Alcanzan un equilibrio emocional.
    • Seleccionan y utilizan la información adecuadamente.
    • Interactuan libremente en su medio ambiente, cuidándolo con responsabilidad.
    • Desarrollan competencias para la vida que, además de conocimientos y habilidades, incluye actitudes y valores para enfrentar con éxito diversas tareas.
    • Su espiritualidad se distingue por la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
    • Viven su ser cristiano que lo lleva a un compromiso misionero.
    • Se caracterizan por ser participativos, solidarios y serviciales en su vida familiar y social
    Conoce más sobre el Modelo Educativo Yermista.
  • Dignidad y derechos de los niños
    244. La doctrina social de la Iglesia indica constantemente la exigencia de respetar la dignidad de los niños. « En la familia, comunidad de personas, debe reservarse una atención especialísima al niño, desarrollando una profunda estima por su dignidad personal, así como un gran respeto y un generoso servicio a sus derechos. Esto vale respecto a todo niño, pero adquiere una urgencia singular cuando el niño es pequeño y necesita de todo, está enfermo, delicado o es minusválido ». Los derechos de los niños deben ser protegidos por los ordenamientos jurídicos. Es necesario, sobre todo, el reconocimiento público en todos los países del valor social de la infancia: « Ningún país del mundo, ningún sistema político, puede pensar en el propio futuro de modo diverso si no es a través de la imagen de estas nuevas generaciones, que tomarán de sus padres el múltiple patrimonio de los valores, de los deberes, de las aspiraciones de la Nación a la que pertenecen, junto con el de toda la familia humana ». El primer derecho del niño es « a nacer en una familia verdadera », un derecho cuyo respeto ha sido siempre problemático y que hoy conoce nuevas formas de violación debidas al desarrollo de las técnicas genéticas. (Compendio DSI).
    243. Los padres tienen una particular responsabilidad en la esfera de la educación sexual. Es de fundamental importancia, para un crecimiento armónico, que los hijos aprendan de modo ordenado y progresivo el significado de la sexualidad y aprendan a apreciar los valores humanos y morales a ella asociados: « Por los vínculos estrechos que hay entre la dimensión sexual de la persona y sus valores éticos, esta educación debe llevar a los hijos a conocer y estimar las normas morales como garantía necesaria y preciosa para un crecimiento personal y responsable en la sexualidad humana ». Los padres tienen la obligación de verificar las modalidades en que se imparte la educación sexual en las instituciones educativas, con el fin de controlar que un tema tan importante y delicado sea tratado en forma apropiada. (Compendio DSI)

    Los Alumnos son el sujeto primordial de toda la actividad educativa, encontrándose en proceso de madurez y formación, se promueve en ellos su propia acción autodidacta y creativa, obteniendo en lo futuro ser útiles para sí mismos, para sus familias y para la sociedad en que habrán de vivir y todo lo que sirva para su salvación. Para tal efecto deberán desarrollar los siguientes rasgos:

    • Reconocen la propia dignidad como hijos de Dios.
    • Aman a Dios y al prójimo, teniendo actitudes de interioridad, gratitud y coherencia entre fe y vida.
    • Alcanzan un equilibrio emocional.
    • Seleccionan y utilizan la información adecuadamente.
    • Interactuan libremente en su medio ambiente, cuidándolo con responsabilidad.
    • Desarrollan competencias para la vida que, además de conocimientos y habilidades, incluye actitudes y valores para enfrentar con éxito diversas tareas.
    • Su espiritualidad se distingue por la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
    • Viven su ser cristiano que lo lleva a un compromiso misionero.
    • Se caracterizan por ser participativos, solidarios y serviciales en su vida familiar y social
    Conoce más sobre el Modelo Educativo Yermista.
  • 242. La familia tiene la responsabilidad de ofrecer una educación integral. En efecto, la verdadera educación « se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro y en cuyas responsabilidades participará cuando llegue a ser adulto ».550 Esta integridad queda asegurada cuando —con el testimonio de vida y con la palabra— se educa a los hijos al diálogo, al encuentro, a la sociabilidad, a la legalidad, a la solidaridad y a la paz, mediante el cultivo de las virtudes fundamentales de la justicia y de la caridad.551
    243. Los padres tienen una particular responsabilidad en la esfera de la educación sexual. Es de fundamental importancia, para un crecimiento armónico, que los hijos aprendan de modo ordenado y progresivo el significado de la sexualidad y aprendan a apreciar los valores humanos y morales a ella asociados: « Por los vínculos estrechos que hay entre la dimensión sexual de la persona y sus valores éticos, esta educación debe llevar a los hijos a conocer y estimar las normas morales como garantía necesaria y preciosa para un crecimiento personal y responsable en la sexualidad humana ». Los padres tienen la obligación de verificar las modalidades en que se imparte la educación sexual en las instituciones educativas, con el fin de controlar que un tema tan importante y delicado sea tratado en forma apropiada. (Compendio DSI)

    Los Alumnos son el sujeto primordial de toda la actividad educativa, encontrándose en proceso de madurez y formación, se promueve en ellos su propia acción autodidacta y creativa, obteniendo en lo futuro ser útiles para sí mismos, para sus familias y para la sociedad en que habrán de vivir y todo lo que sirva para su salvación. Para tal efecto deberán desarrollar los siguientes rasgos:

    • Reconocen la propia dignidad como hijos de Dios.
    • Aman a Dios y al prójimo, teniendo actitudes de interioridad, gratitud y coherencia entre fe y vida.
    • Alcanzan un equilibrio emocional.
    • Seleccionan y utilizan la información adecuadamente.
    • Interactuan libremente en su medio ambiente, cuidándolo con responsabilidad.
    • Desarrollan competencias para la vida que, además de conocimientos y habilidades, incluye actitudes y valores para enfrentar con éxito diversas tareas.
    • Su espiritualidad se distingue por la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
    • Viven su ser cristiano que lo lleva a un compromiso misionero.
    • Se caracterizan por ser participativos, solidarios y serviciales en su vida familiar y social
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  • EDUCADOR
    “No olviden ustedes que el único y verdadero Maestro de quien debemos aprender para enseñar, es Cristo nuestro Señor. Sus enseñanzas traspasan todas las fronteras y corren por todos lo siglos hasta el fin de los tiempos, porque son divinas”.}
    En estas enseñanzas se funtamenta el perfil de maestro que se requiere en nuestras escuelas:

    • Persona abierta a la trascendencia, para educar en la verdad.
    • Coherente entre lo que enseña y vive, como una convicción y una pasión que expresa la auténtica vocación.
    • Hace frente a los retos actuales con una actualización permanente.
    • Educa a sus alumnos hacia un proyecto de ser humano, en el que habite Jesucristo.
    • Posee un espíritu de entrega que inspira, motiva y convence con su testimonio a los que pretende formar.
    • Debe estar profundamente convencido de que entra a participar en la misión santificadora y educadora de la Iglesia y por lo mismo, no puede considerarse al margen del conjunto eclesial.
    • Como miembro de la Familia Yermista, se esfuerza para que su labor educativa esté penetrada del espíritu característico de eficacia, sencillez, servicialidad y amor preferencial a los pobres que San José Ma. de Yermo y Parres sigue comunicando a unos colaboradores tan respetados y apreciados por él como lo fueron los maestros.
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"A los niños (Jóvenes) se les debe tratar como hijos del Rey del cielo... educándoles, no solo redundará en bien de una familia, sino que se extenderá a la sociedad."

Sn. José María de Yermo y Parres

Importancia de la Escuela

5. Entre todos los medios de educación, el de mayor importancia es la escuela, que, en virtud de su misión, a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por lasgeneraciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición, contribuyendo a la mutua comprensión; además, constituye como un centro de cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar a un tiempo las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven la vida cultural, cívica y religiosa, la sociedad civil y toda la comunidad humana.
Hermosa es, por tanto, y de suma importancia la vocación de todos los que, ayudando a los padres en el cumplimiento de su deber y en nombre de la comunidad humana, desempeñan la función de educar en las escuelas. Esta vocación requiere dotes especiales de alma y de corazón, una preparación diligentísima y una facilidad constante para renovarse y adaptarse. GRAVISSIMUM EDUCATIONIS

La Pontificia Academia de las Ciencias es de alcance internacional, multi-racial en su composición, y no-sectaria en la elección de sus miembros. El trabajo de la Academia incluye seis grandes áreas: ciencias básicas, ciencias y tecnología de los problemas globales, ciencia de los problemas del mundo en desarrollo, política científica, bioética, epistemología. Academia Pontificia de las Ciencias